CONTRATACIÓN IT
Entrevistas que ya no son reales: el fraude con deepfakes obliga a las tecnológicas a volver a la sala presencial

Las entrevistas técnicas remotas, ese trámite que durante años se dio por confiable, atraviesan en 2026 una crisis de credibilidad que pocas empresas de tecnología anticiparon: cada vez más candidatos —y en algunos casos redes organizadas— utilizan deepfakes de video, clonación de voz y «entrevistadores proxy» para hacerse pasar por perfiles senior que en realidad no dominan.
Según datos recogidos por la firma de verificación de identidad Sherlock, el 50% de las empresas ya detectó alguna forma de fraude impulsado por IA en sus procesos de selección, y un 59% de los responsables de contratación sospecha que los candidatos usan herramientas de inteligencia artificial para tergiversar quiénes son o qué saben hacer. Más inquietante todavía: el 62% de los profesionales de Recursos Humanos admite que los candidatos son mejores engañando con IA que ellos detectándolo.
Voces clonadas y «sustitutos» que responden por el candidato
El fenómeno no se limita a inflar un currículum. Entre las modalidades documentadas están la suplantación con deepfake de video en tiempo real, la clonación de voz, la «asistencia oculta de IA» —apodada whispering AI, donde un modelo le susurra respuestas al candidato durante la entrevista— y, la más audaz, el proxy interviewing: alguien completamente distinto se conecta a la videollamada y responde en nombre del postulante.
Un estudio de Gartner con 3.000 personas encontró que un 6% de los buscadores de empleo admitió haber participado en algún tipo de fraude de entrevista, y un 17% de los responsables de RR.HH. reportó haber encontrado deepfakes durante entrevistas por video. Las pérdidas económicas asociadas ya son significativas: un 23% de las empresas reportó pérdidas superiores a los 50.000 dólares por contrataciones fraudulentas en el último año, y un 10% perdió más de 100.000 dólares.
Existen incluso mercados organizados para este servicio: grupos en Facebook y Telegram ofrecen «entrevistas proxy» apoyadas en herramientas como Otter.ai para transcribir en vivo y modelos conversacionales que generan respuestas técnicas en tiempo real, con tarifas que van de cientos a miles de dólares según la seniority del puesto.
Casos que ya salieron a la luz
El reporte cita el caso de KnowBe4, una empresa de ciberseguridad que en 2024 contrató —sin saberlo— a un operador vinculado a Corea del Norte que usó identidad robada y manipulación con IA para superar el proceso y acceder a sus sistemas, e instalar malware una vez dentro. También documenta el caso de Infosys en India, donde un candidato pagó a un impostor con inglés fluido para que rindiera la entrevista en su lugar; al incorporarse, la incompetencia técnica quedó expuesta en apenas 15 días y el caso terminó en la vía legal.
Un gerente de contratación tecnológica citado en el informe lo resume así: «Los primeros 30 minutos de algunas entrevistas ahora se sienten como verificar la identidad de la persona, no como evaluar su capacidad técnica». Un operador de este tipo de servicios llegó incluso a justificar la práctica alegando que usar IA para «aplastar una entrevista» podía traducirse en mejor desempeño real en el puesto —una afirmación que la mayoría de los especialistas en contratación rechaza de plano.
La respuesta: volver a lo presencial
Frente a este escenario, compañías como Google y McKinsey ya reintrodujeron entrevistas presenciales obligatorias como contramedida, revirtiendo parte de la flexibilidad remota que se había vuelto estándar en los procesos técnicos tras la pandemia. Los sectores más golpeados por este tipo de fraude son banca, seguros y finanzas (BFSI), tecnología, externalización de procesos (BPO) e infraestructura crítica —precisamente las industrias donde el acceso de un impostor a sistemas sensibles resulta más peligroso.
Para el reclutamiento de perfiles senior de IT, ciberseguridad y Web3, el dilema es doble: por un lado, la escasez de talento cualificado empuja a las empresas a acelerar procesos y flexibilizar la verificación; por otro, cada atajo en la validación de identidad se ha convertido en una puerta de entrada para el fraude. La consecuencia inmediata ya se percibe en el mercado: procesos más lentos, más pasos de verificación y, en no pocos casos, la vuelta a la vieja entrevista cara a cara.
Fuente: Rise of AI Interview Fraud in 2026: Deepfakes, Proxy Hiring & How to Protect Your Company (Sherlock, en inglés).
