CONTRATACIÓN IT
El 72% de los trabajadores tech en EE. UU. ve el regreso a la oficina como un despido encubierto, y el talento senior es el primero en irse

Un estudio publicado el 18 de marzo de 2026, basado en respuestas de 125.000 empleados estadounidenses, confirma lo que muchos ingenieros y perfiles técnicos séniors llevaban meses murmurando en foros y grupos privados: para una parte enorme de la fuerza laboral, los mandatos de regreso a la oficina (RTO, por sus siglas en inglés) ya no se perciben como una política de cultura corporativa, sino como una forma indirecta de reducir plantilla.
El informe, citado por el medio empresarial CEOWORLD Magazine, encontró que el 72% de los encuestados cree que los mandatos de RTO son en realidad «despidos encubiertos» (stealth layoffs): una manera de empujar a la gente a renunciar por cuenta propia, evitando así el costo de una indemnización formal. La lógica que describen decenas de comentarios en foros de discusión profesional es simple: si a un empleado con hijos, una hipoteca lejos de la sede o simplemente una vida organizada en torno al teletrabajo se le exige volver a la oficina cinco días por semana sin aviso ni compensación, muchos terminarán yéndose solos.
Coffee badging: cumplir la letra, no el espíritu
El estudio también documenta la respuesta silenciosa de la plantilla frente a estas políticas: el 46% de los encuestados admite practicar «coffee badging», es decir, fichar la entrada a la oficina, quedarse el tiempo mínimo para ser visto —a veces solo el necesario para tomarse un café— y luego irse a trabajar desde otro lugar. Es una manera de cumplir formalmente con el mandato sin someterse realmente a él.
Los datos muestran además que el desgaste no se queda solo en gestos simbólicos: un 36% de los encuestados admite estar buscando activamente un nuevo empleo desde la propia oficina a la que fueron obligados a volver, y otro 36% inició algún tipo de negocio o ingreso paralelo tras la implementación del RTO. Solo un 27,8% logró negociar una excepción individual con su empleador.
El talento con más movilidad es el primero en irse
El informe pone especial atención en un dato que debería preocupar a cualquier responsable de contratación de perfiles senior: los trabajadores más experimentados, y por tanto con mayor capacidad de conseguir otro empleo rápidamente, son quienes menos toleran estas políticas rígidas. Uno de los testimonios recogidos, el de un empleado con 16 años de antigüedad en su empresa, describió el mandato de regreso a la oficina como «una bofetada en la cara» después de haber demostrado un desempeño remoto sólido durante años.
El estudio también detecta una brecha generacional de confianza de casi 20 puntos entre la Generación Z y los baby boomers respecto a cómo perciben la vigilancia y el control asociados al regreso a la oficina, y advierte con una frase que resume el fenómeno: «Una vez que tu fuerza laboral interpreta las políticas como una trampa, la cultura ya se ha ido».
Para quienes reclutan arquitectos de software, tech leads o especialistas en ciberseguridad de alto nivel —perfiles que rara vez tienen problemas para encontrar otra oferta— el mensaje es directo: un mandato de oficina mal comunicado puede costar, en semanas, al talento senior que más costó formar.
Fuente: CEOWORLD Magazine — Report: «Stealth Layoffs» and Coffee Badging (en inglés)
